Lidia Amparo Viracachá no puede dejar de sonreír cada vez que entra a su casa en Ciudad Bolívar. Las paredes limpias, el piso seco y una cocina segura han cambiado no solo su hogar, sino su vida. Ella es una de las 200 familias que ya tienen viviendas más seguras y saludables gracias a un esfuerzo conjunto en Bogotá que está transformando casas y esperanzas.
En una ciudad donde muchas familias viven en hogares con humedad, techos dañados o cocinas inseguras, mejorar una vivienda puede significar más que comodidad: puede significar salud, dignidad y futuro. Eso es exactamente lo que busca esta iniciativa liderada por la Secretaría Distrital del Hábitat (SDHT), en alianza con la Fundación Santo Domingo, la Fundación Grupo Argos y Hábitat para la Humanidad Internacional. Con una inversión conjunta de 5.515 millones de pesos colombianos, el proyecto ha mejorado 200 viviendas en Ciudad Bolívar, arreglando baños, cocinas, pisos, techos y zonas afectadas por filtraciones.
La SDHT aportó 3.860 millones de pesos, mientras que las fundaciones aportaron el resto: 627,5 millones cada una de la Fundación Santo Domingo y la Fundación Grupo Argos, y 400 millones de Hábitat para la Humanidad Internacional. Estas intervenciones no son solo obra física, sino un paso clave para cerrar brechas de desigualdad. Como explicó Vanessa Velasco, secretaria del Hábitat: "Mejorar vivienda es mejorar calidad de vida". Y lo que comenzó con 91 viviendas mejoradas en Usme en julio de 2026, ahora se expande: se anunció un nuevo convenio para mejorar otros 300 hogares en Bogotá.
Las mejoras siguen la metodología Hogares Saludables, desarrollada por Grupo Argos, que no solo arregla estructuras, sino que busca reducir el déficit cualitativo de vivienda. Y los resultados van más allá de lo visible: un estudio mostró que en hogares mejorados, los niños menores de seis años tuvieron menos episodios de fiebre, las familias reportaron mejor salud mental, y el 41 % dijo sentirse más cómodo invitando a otros a su casa. Además, el 31 % de las familias hicieron reformas adicionales por su cuenta, un signo claro de orgullo y empoderamiento.
Este proyecto es más que una renovación de casas. Es un modelo de colaboración entre lo público y lo privado que demuestra que, cuando las instituciones trabajan juntas, pueden transformar realidades. Y para familias como la de Lidia, cada piso nuevo, cada techo reparado, es una promesa cumplida: la de un hogar digno, donde empezar a construir un futuro mejor.
